jueves, 23 de noviembre de 2017

SONETO AL SONETO

Gracias a ti, Giacomo de Lentino,
abogado tranquilo, poeta inquieto,
por sacar de las sombras al soneto
y enamorar al mundo con su trino.

Gracias, Lope de Vega, por legarnos
el  hermoso mandato de Violante,
perpetuando por siempre el consonante
al su estructura férrea demostrarnos.

Aún desafía talento y calendario
sin resignarse nunca a ser historia;
puede el poeta con él ceñir la gloria

y enaltecer a este héroe legendario,
o perpetrar un crimen literario

al dedicar un ripio a su memoria.

***
Carlos Rodríguez Almaguer.
CUBA
SONETO DEL SONETO
“Contad si son catorce, y ya está hecho.”
Lope de Vega
El primero lo da siempre la Musa;
en el segundo ya la idea es más rica,
y aunque con el tercero se complica,
en este cuarto verso no es confusa.

El quinto inicia la segunda estrofa,
que para el sexto sigue satisfecha;
en el séptimo acaba la cosecha
y al final del octavo se nos mofa.

El noveno comienza la otra era,
que en el décimo avanza hacia el secreto,
para acabar el once en un terceto

y que el doce abandone la trinchera,
cuando ya el trece grita: ¡vengan, fuera!

Que en el catorce se acabó el soneto.

***
Carlos Rodríguez Almaguer
CUBA

domingo, 24 de julio de 2016

UN CANTO PARA BOLÍVAR



PADRE nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire
de toda nuestra extensa latitud silenciosa,
todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada:
tu apellido la caña levanta a la dulzura,
el estaño bolívar tiene un fulgor bolívar,
el pájaro bolívar sobre el volcán bolívar,
la patata, el salitre, las sombras especiales,
las corrientes, las vetas de fosfórica piedra,
todo lo nuestro viene de tu vida apagada,
tu herencia fueron ríos, llanuras, campanarios,
tu herencia es el pan nuestro de cada día, padre.

Tu pequeño cadáver de capitán valiente
ha extendido en lo inmenso su metálica forma,
de pronto salen dedos tuyos entre la nieve
y el austral pescador saca a la luz de pronto
tu sonrisa, tu voz palpitando en las redes.

De qué color la rosa que junto a tu alma alcemos?
Roja será la rosa que recuerde tu paso.
Cómo serán las manos que toquen tu ceniza?
Rojas serán las manos que en tu ceniza nacen.
Y cómo es la semilla de tu corazón muerto?
Es roja la semilla de tu corazón vivo.

Por eso es hoy la ronda de manos junto a ti.
Junto a mi mano hay otra y hay otra junto a ella,
y otra más, hasta el fondo del continente oscuro.
Y otra mano que tú no conociste entonces
viene también, Bolívar, a estrechar a la tuya:
de Teruel, de Madrid, del Jarama, del Ebro,
de la cárcel, del aire, de los muertos de España
llega esta mano roja que es hija de la tuya.

Capitán, combatiente, donde una boca
grita libertad, donde un oído escucha,
donde un soldado rojo rompe una frente parda,
donde un laurel de libres brota, donde una nueva
bandera se adorna con la sangre de nuestra insigne aurora,
Bolívar, capitán, se divisa tu rostro.
Otra vez entre pólvora y humo tu espada está naciendo.
Otra vez tu bandera con sangre se ha bordado.
Los malvados atacan tu semilla de nuevo,
clavado en otra cruz está el hijo del hombre.

Pero hacia la esperanza nos conduce tu sombra,
el laurel y la luz de tu ejército rojo
a través de la noche de América con tu mirada mira.
Tus ojos que vigilan más allá de los mares,
más allá de los pueblos oprimidos y heridos,
más allá de las negras ciudades incendiadas,


tu voz nace de nuevo, tu mano otra vez nace:tu ejército defiende las banderas sagradas:
la Libertad sacude las campanas sangrientas,
y un sonido terrible de dolores precede
la aurora enrojecida por la sangre del hombre.
Libertador, un mundo de paz nació en tus brazos.
La paz, el pan, el trigo de tu sangre nacieron,
de nuestra joven sangre venida de tu sangre
saldrán paz, pan y trigo para el mundo que haremos.

Yo conocí a Bolívar una mañana larga,
en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento,
Padre, le dije, eres o no eres o quién eres?
Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo:
"Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo".

***

Pablo Neruda (Chile)

jueves, 13 de junio de 2013





MACEO Y CHE

Junio catorce de fusil y espada,
del Centauro tremendo y de la Estrella
encendida perenne en la más bella
y poderosa frente levantada.

Fue la divinidad humanizada,
hacedora fugaz de grandes nombres,
quien engendró a la vez a estos dos hombres
que en cada siglo urdieron la alborada.

Maceo y Che. Titán y Guerrillero.
Lugarteniente, humilde, Comandante.
Carácter recio, refulgir de acero,

Médico, bienhechor, fusil tronante.
Dos almas y un amor: Patria Triunfante.
Dos tiempos y un sentido: Compañero.

***

Carlos Rodríguez Almaguer.

lunes, 1 de abril de 2013



Abril  sus flores abría (*)
                                   

    -Lorenzo Suárez Crespo  (30 marzo 2013)
 
Todos los caminos conducen a Roma…  y acá , en Pinar del Río los sábados por la noche, a la Casa de la Décima Celestino García, en esa convocatoria mágica de la música y el verso improvisado como expresión de jubileo y cubanía. Poetas que desafían las distancias como Félix López, El Minerito o acaso Juanito Rodríguez; el primero desde Minas de Matahambre y el otro desde la Meca del Tabaco, San Juan y Martínez,  unen  sus voces a los improvisadores del Ranchón en una confluencia de amor y versos.
Ha sido el mes de abril, en sus comienzos, el que  abrió sus flores para darle al Jardín de las Malaras de la Estrella de Occidente, el regalo de dos voces inmortales: Benito Hernández Cabrera (El Viñalero) y Juan Cecilio Cruz. El primero vio la luz  en aquel valle paradisíaco un día 3 de abril de 1912 mientras que Juan Cecilio Cruz, el bardo de Bahía Honda,  pueblecito costero del norte de la provincia y no menos bello, nacía un 1 de abril, pero de 1920.
Aún algo lejos de las quietas y emblemáticas aguas del Guamá donde el Ranchón, lentamente, va cobrando altura en la reconstrucción bajo el amparo de sus devotos adoradores, los amantes del guateque pudieron disfrutar de una noche plena de versos, de recuerdos y evocaciones alternando con el ritmo de los bailables.
Además de los habituales espacios de los pie forzados, las tonadas y los diálogos poéticos, se presentaron dos plegables contentivos del homenaje a  estos padres fundadores que desde la memoria colectiva,  pasando por  el fenómeno de la oralidad, ya marcan huellas indelebles en las publicaciones manuales de la Casa de la Décima en sus  Ediciones Amauta.
Tanto Juan Montano, director, como Lorenzo Suárez, promotor cultural, expresaron brevemente la importancia de estos poetas, tanto en su herencia lírica como en las virtudes de su humanismo en la condición de patriarcas.
Se les dio lectura a algunas de las malaras  y de hecho la invitación a consultar las obras de estos poetas que forman parte de nuestro  patrimonio cultural.
Nuestros versos se unieron a los de estos padres fundadores y los ecos laudatorios brotaron como homenaje.
 
Juan Montano expresó:
 
¿Benito, quién nos diría
que aún reinara  tu canto
y que vives tanto, tanto
en voz de la poesía?
Tu verso, policromía
dispuesto a todo detalle
va dibujándole el talle
al paisaje, fauna y flora
con tu verso que le dora
la agreste  silueta al valle.
 
Mientras, Lorenzo evocaba a su paisano Juan Cecilio Cruz, fundador de las Noches Campesinas en Bahía Honda.
 
Más allá del espejismo
del tiempo con su misterio,
aún  se palpa el magisterio
de tu acendrado humanismo.
Juan Cecilio, eres el mismo,
esencia de luz que emana
de tu verso y nos desgrana
en inmortal esplendor
el exquisito sabor
de la malara cubana.
 
Así despedimos la noche de este sábado en la comunidad del Reparto Celso Maragoto donde la vecindad reta el polvo de las callejuelas y el airecillo frío de invierno para reafirmar  en sus vocaciones cubanísimas que las raíces campesinas aún laten en los que, hijos de su tiempo, las añoran y defienden.
 
(*) Verso de Nicolás Guillén.

martes, 19 de marzo de 2013


CASIQUIARE 


Ciudadano venezolano,
Casiquiare es la mano abierta del Orinoco
y el Orinoco es el alma de Venezuela,
que le da al que no pide el agua que le sobra
y al que venga a pedirle, el agua que le queda.
Casiquiare es el símbolo
de ese hombre de mi pueblo
que lo fue dando todo, y al quedarse sin nada
desembocó en la Muerte, grande como el Océano.


*** 
Andrés Eloy Blanco
VENEZUELA

jueves, 3 de enero de 2013

CANTO GENERAL

Amor América (1400)

Antes que la peluca y la casaca
fueron los ríos, ríos arteriales:
fueron las cordilleras, en cuya onda raída
el cóndor o la nieve parecían inmóviles:
fue la humedad y la espesura, el trueno 5
sin nombre todavía, las pampas planetarias.
El hombre tierra fue, vasija, párpado
del barro trémulo, forma de la arcilla,
fue cántaro caribe, piedra chibcha,
copa imperial o sílice araucana.
Tierno y sangriento fue, pero en la empuñadura
de su arma de cristal humedecido,
las iniciales de la tierra estaban
escritas.
Nadie pudo
recordarlas después: el viento
las olvidó, el idioma del agua
fue enterrado, las claves se perdieron
o se inundaron de silencio o sangre.
No se perdió la vida, hermanos pastorales.
Pero como una rosa salvaje
cayó una gota roja en la espesura
y se apagó una lámpara de tierra.
Yo estoy aquí para contar la historia.
Desde la paz del búfalo
hasta las azotadas arenas
de la tierra final, en las espumas
acumuladas de la luz antártica,
y por las madrigueras despeñadas
de la sombría paz venezolana,
te busqué, padre mío,
joven guerrero de tiniebla y cobre,
oh tú, planta nupcial, cabellera indomable,
madre caimán, metálica paloma.
Yo, incásico del légamo,
toqué la piedra y dije:
Quién
Me espera? Y apreté la mano
sobre un puñado de cristal vacío.
Pero anduve entre llores zapotecas
y dulce era la luz como un venado,
y era la sombra como un párpado verde.
Tierra mía sin nombre, sin América,
estambre equinoccial, lanza de púrpura,
tu aroma me trepó por las raíces
hasta la copa que bebía, hasta la más delgada
palabra aún no nacida de mi boca.


***

Pablo Neruda
CHILE